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Snapchat: la política, la imagen y lo intrascendente

By ImmaAguilar | 17/07/2015 | 0 Comment

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Hoy he trabajado sobre la red social o aplicación de mensajería instantánea Snapchat. Desde primera hora de la mañana he montado un equipo eficaz que me ha costado carísimo pero ha valido la pena: Martina (13 años) y Gabo (11 años), especialistas en moodies y millennials emergentes, nativos digitales, y con un vasto currículum digital.

El uso político de snapchat parece que está claro por la importancia de la emergencia de nuevos votantes entre los jóvenes aspirantes a la mayoría de edad y la coincidencia con el grupo de edad que usa esa red mayoritariamente: chicos y chicas entre 13 a 23 años.

Esta red de comunidad joven es el carpe diem digital. Todos los contenidos son perecederos y desaparecen en poco tiempo. El usuario puede decidir cuánto margen de vida les da para sobrevivir en la red. Esto conlleva que no sea tan trascendente el flujo de contenidos por lo que no es necesario afinar con la calidad o el rigor de lo compartido.

Es importante subrayar que se trata de contenidos audiovisuales: fotos y videos. Los seguidores contemplan escenas de la vida cotidiana de sus amigos de snapchat. Lo épico, los grandes momentos se llevan a otros repositorios: instagram es el preferido. Detecto que los millennials tienen una sorprendente tendencia a compartir y a documentarlo todo por las redes, pero no a conservarlo. No tienen fotos en papel y cada cierto tiempo, desaparecen las fotos de su Smartphone por alguna razón imprevista, sin que ello supongo el menor problema. Miran y enseñan sus fotos recientes. Y ya está.

En política, el binomio vida cotidiana y errores imperdonables es fundamental para la gestión de la reputación. En sanpchat, también se comparte lo menos épico, fotos feas, con defecto, errores de imagen, en definitiva. No importa. No van a permanecer. Se imaginan un política en campaña procediendo con esta relajación? Estoy deseando probarlo. Lo feo es bello, el error es válido.

La mejor opción de esta aplicación para la política es la valiosa combinación y el impacto de la suma entre imagen-emotividad-comunidad-intranscendencia. Compartir cosas de las que es difícil hacer un pantallazo porque no tienen estatus de “hecho”. Solo son anécdotas que perfilan la imagen más empática y “normal” (no elitista ni épica) del candidato o el líder.

Si a eso le sumamos un campo abonado de nuevos electores y que el entorno es el de la web visual, snapchat y el lenguaje visual compartido ya son obligatorio en política. Esta es la revolución de la imagen, de lo joven.

Pero nada es tan fácil, ni tan procedente. Una advertencia importante: No entres en la red de snapchat si no eres o pareces uno de ellos. Los adultos estamos en facebook, twitter e instagram. La gracia es nuestra ausencia.

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